La perla del Jazz

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Una de las corrientes musicales que más rápidamente llegó a extenderse, fue el jazz, padre de muchos de los estilos musicales que se escuchan hoy en día. Fue una corriente con su propio estilo, no sólo rítmico si no que creó un estilo de vida y moda muy marcado. El jazz disparó la venta de aparatos de discos en las casas, y era raro el lugar donde no se escuchaba esta nueva música. El jazz permitió que grandes artistas como Ella Fitgerald, Etta james o John Coltrane alcanzaran la fama con su música.

El jazz no se entiende sin los músicos y cantantes de raza negra, los cuales, su nombre se extendía tan rápido como su música llegando incluso a la Gran Manzana (término acuñado por los propios músicos). Este término a Manhattan se fue asentando gracias al periodista deportivo Jhon Fitzgerald, el cual escuchó el apodo a la gran ciudad en las cuadras de las carreras de caballos.

Como era de esperar la influencia del jazz invadió Nueva York, adoptando rápidamente su estilo de vida, moda y locales por toda la ciudad. Es así como este nuevo estilo llego también a la joyería, especialmente a Tiffany.

La gran firma se encargó de representar el glamour estadounidense durante los años veinte, expresando en sus obras todo el optimismo de los tiempos. Desde las más estilosas mujeres de la quinta Avenida hasta las estrellas del momento de la música de Hollywood, Nueva Orleans o Chicago llevaban sus obras.

Carey Mulligan en la película “El Gran Gatsby”

Para celebrar esta maravillosa época, la casa decidió realizar la colección “Blue Book”, de donde cabe destacar la espectacular diadema “Savoy”. Una maravillosa pieza que lució Carey Mulligan, como ya os mencionamos en el post “El diamante reluciente” para la película “El gran Gatsby” de Bazz Lurhmann

Es una pieza inspirada en un diseño de  archivo de la firma en el que podemos ver un tocado rebosante de diamantes, perlas y plumas.

Los diamantes talla brillante, que suman un total de 25,06 quilates, aportan luz a la pieza, mientras que las perlas cultivadas en agua dulce aportan distinción y el toque clásico de la época.

Lo curioso de la pieza es que la pluma de la misma es desmontable y puede usarse como un broche de diamantes, perlas y plumas.

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